Esto es lo que me preguntó anoche mi hija de cinco años. Ella tenía apenas cuatro meses cuando mi madre enfermó y nueve cuando ella murió. No se acuerda de ella, pero todas sus amiguitas del colegio tienen abuelas que las recogen alguna tarde.

Además ella sabe que trabajo en algo relacionado con la salud. En realidad cree que yo curo el cáncer. Santa inocencia.

Ayer, volviendo a casa después del colegio me preguntó “Mamá, ¿Porqué no curaste a la yaya?” a lo que yo le contesté “por qué no la podía curar” y ella me preguntó de nuevo “¿Y porqué no la llevaste al médico a que la curara?” “Sí que la llevamos” le dije “pero estaba muy malita y no la pudieron curar”.  “¿Qué le pasaba?” preguntó de nuevo con una curiosidad insaciable. Se lo había contado antes, y se lo volví a decir. “¿Tenía cáncer?”.

Y, utilizando las palabras que escogió Beatriz Chavez Cuñado para explicarle a sus hijos que tenía cáncer y que tendría que hacer tratamiento, le expliqué a mi pequeña qué era el cáncer. Al terminar me contestó “vale”. Lo que fue una sorpresa para mi, al ver que finalmente entendía lo que era el cáncer.

No era para menos: Beatriz convirtió su forma de explicar a sus hijos qué es el cáncer en un precioso cuento que le estamos ayudando a publicar desde la Asociación de Oncología Integrativa. Y para que este cuento sea una realidad necesitamos tu apoyo. Haz tu donativo en Mi grano de arena pinchando aquí.