Hoy falleció Bimba Bosé. En la Asociación de Oncología Integrativa nos dolió mucho su muerte. La conocimos indirectamente cuándo nos apoyó en nuestros inicios, creando una bolsa con un precioso mensaje: “hasta una madre necesita una madre”.

Esta sencilla frase resume la esencia de lo que siente una mujer joven con cáncer. Cuando eres madre, con hijos pequeños, y sufres esta enfermedad, necesitas a una madre que te cuide. Puede ser tu madre o puede ser otra persona que ejerza este rol. Pero todos necesitamos ser cuidados y amados. Aunque no estemos enfermos. Pero si lo estamos, lo necesitamos todavía más.

En Internet se repiten los mismos mensajes: “Bimba fue una luchadora”, “Bimba fue una guerrera”, “Bimba fue valiente”, etc.

Estas palabras son las que se dicen a los pacientes cada vez que se diagnóstica un cáncer en nuestro país. “Tienes que ser fuerte” .”Tienes que luchar”. “Sé valiente”. “No te rindas”.

Pues no señores, no estamos de acuerdo. El cáncer no se trata de luchar, el cáncer se trata de entender qué es lo que no funciona en tu vida.

El cáncer es una enfermedad que en mayor o menor medida, pone el freno de mano a tu vida. Si estás trabajando necesitas cogerte una baja laboral. Te obliga a dejar de hacer las cosas que hacías a diario y pasar a hacer cosas nuevas: hacer ejercicio, cuidar más tu alimentación, dedicarte tiempo a ti mismo, hacer ejercicio, mimarte, organizar tu vida para tener distintas parcelas cubiertas y contar con la ayuda de los seres queridos que te rodean y que pueden echarte una mano, etc.

El cáncer te da tiempo para revisar tu vida y entender qué es lo que no funciona. Para separar el grano de la paja: lo que te hace feliz de lo que no te hace feliz. De ver si estás viviendo en coherencia con tu auténtica forma de ser.

Todos, y cuando digo todos me refiero a todos (no sólo a los pacientes oncológicos si no también el resto de ciudadanos), deberíamos hacer revisión de nuestras vidas al menos una vez al año.

Reflexionar en qué punto estamos, si realmente la vida que llevamos y como la estamos viviendo nos hace feliz. Y si la respuesta es no, plantearnos qué pequeños cambios podemos hacer en nuestro día a día para vivir la vida con mayor plenitud, para acostarnos sintiendo que hemos aprovechado el día, que hemos vivido el día, que hemos sentido a la vida. Que, como dice mi querido Mariano Villa, hemos vivido cada día a lo ancho.

El cáncer no se trata de ser valientes, ni de luchar, ni de vencer. Porque donde hay valientes hay cobardes, donde hay vencedores a vencidos, y donde alguien lucha alguien pierde.

El cáncer se trata de amar y permitirse ser amado. De escuchar a nuestro corazón. De recuperar viejas aficiones que nos hacían sentir vivos. De retomar el contacto con personas que aportaban valor a nuestra vida. De volver a sentir, de volver a vivir, de volver a vibrar, de volver a ser felices.

Y como despedida te hago una pregunta ¿qué haces tú a diario para ser feliz?