“Si viene un pajarito y se come nuestra casa, ya no seremos millonarios”. Esto me soltó hoy mi hija de cinco años mientras desayunaba mirando por la ventana. No se qué le pasaba por la cabeza en ese momento. Pero si sé a qué se refería con lo de “no seremos millonarios”.

Hace varios meses, después de que me volviera a negar a comprarle algo que quería por puro capricho, me preguntó si éramos pobres. Y le contesté que no, no somos pobres: cuándo tenemos hambre, tenemos comida para comer. Cuándo tenemos frío tenemos abrigos y mantas para abrigarnos. Cuándo tenemos sed tenemos agua potable para beber. Y si llueve tenemos paraguas y una casa en la que resguardarnos. Si necesitamos un abrazo tenemos quien nos lo de. Esto es lo que Suzanne Powell define como ser millonario. Y yo no podría estar más de acuerdo.

Piénsalo: tú también eres millonario ¿verdad que sí?

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