Según un reciente estudio la música el sexo y las drogas activan los mismos circuitos cerebrales del placer. Desde la nana que nos cantaba nuestra madre, hasta nuestra canción favorita, pasando por una comida que nos guste o una copa de alcohol el cerebro dispara la liberación de opiáceos como las endorfinas o la dopamina.

Los investigadores llegaron a este descubrimiento al probar un medicamento contra las adicciones. Pensaron que, si el medicamento podía desactivar el placer que daban las sustancias adictivas tales como el alcohol o la cocaína, también podría inhibir el placer de escuchar música.

En el estudio participaron una veintena de estudiantes. A la mitad de ellos les  administraron la dosis mínima del fármaco. A la otra mitad les dieron un placebo. Les pusieron a escuchar dos canciones elegidas por ellos y otras más carentes de emoción. Al cabo de unas semanas invirtieron los grupos: los que habían tomado placebo tomaron el fármaco. Y los que tomaron el fármaco tomaron placebo. Resultado: el fármaco inhibía el placer que proporciona escuchar la música que nos gusta.

Esta notícia me ha animado a compartir contigo las canciones que me mueven, tanto para bailar y disfrutar como las que me emocionan y me hacen llorar. Cada una de ellas tiene una historia detrás. ¿Cuáles son las que te emocionan a ti?

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