Hay días que nos levantamos de mal humor. Hemos dormido mal o hemos tenido alguna pesadilla que nos ha cambiado el aire. Ante esto, ¿qué podemos hacer? ¿cómo podemos darle la vuelta a la tortilla?. A continuación os damos unas ideas para devolver el color a un día gris:

Escucha tu música favorita: Si tienes un día muy malo es probable que no te apetezca escuchar música. Elige tu canción o CD favorito y póntela. Verás como poco a poco tu estado de ánimo va cambiando. Y cuando te hayas animado, levántate y ponte a bailar. No te preocupes por la estética de tus movimientos. Deja que tu cuerpo te guíe. Si quieres saltar, salta. Si quieres cantar, canta. Mueve los brazos, las piernas, ocupa el espacio. Así, además de animarte te cargarás de energía.

Pon tu mano sobre tu corazón: Un abrazo nos reconforta cuando estamos tristes. Pero si estás solo y no tienes a nadie que te abrace puedes optar por esta alternativa: cierra los ojos y reposa tu mano derecha encima de tu corazón. Respira profundamente tres veces. Verás como empiezas a sentirte mejor. Si estás muy nervioso busca un sitio tranquilo en el que puedas dedicarle varios minutos a respirar profundamente con los ojos cerrados y la mano sobre tu corazón.

– Sonríe: un estudio realizado por Tara Kraft y Sara Pressman de la Universidad de Kansas demostró que sonreír puede modificar nuestra respuesta al estrés en situaciones difíciles. Aunque no te apetezca, sonríe. Aunque te cueste sonríe. Sonríe y tu estado de ánimo cambiará.

Canta las vocales: siéntate en una postura cómoda, acuéstate boca arriba en el sobre una manta o en la cama. Cierra los ojos. Inspira profundamente y cuando saques el aire pronuncia la “a” (aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa) hasta quedarte sin aire. Inspira profundamente de nuevo y esta vez pronuncia la “e” (eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee). Repítelo con la “i”, la “o” y la “u”. Cuando termines verás cómo estás más relajado y te sientes mejor. Si te apetece repetirlo empieza de nuevo por la a y repítelas todas hasta la u.

Date un auto masaje: acuéstate boca arriba en el suelo sobre una alfombra o una manta con las piernas estiradas. Júntalas, y dóblalas para colocar las rodillas encima de tu pecho. Rodea las rodillas con los brazos, quedando hecho un ovillo. Empieza a balancearte suavemente de derecha a izquierda mientras respiras profundamente y te realizas un auto masaje en la espalda. Esta postura de yoga, conocida como el osito, realiza un masaje a tus órganos internos. No está aconsejada si sufres inflamación en esta zona.

Atesora momentos especiales: coge una caja de zapatos y píntala o fórrala con papel de regalo o con alguna foto de una revista que te guste. A partir de hoy escribe cada día en un trozo de papel algo especial que te haya pasado: una comida memorable con la familia o con unos amigos; encontrarte a un antiguo compañero de estudios por la calle; una llamada especial, etc. Cualquier cosa que haya sido fruto de alegría para ti. Dobla el papel y mételo en la caja. También puedes guardar en esta caja copias de fotos, chapas, tarjetas, dibujos y otros objetos que te recuerden momentos difíciles. De esta forma, cuando estés triste o estresado podrás abrir la caja y elegir un papel o un objeto al azar para volver a recordar aquel momento memorable que viviste.

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