En los últimos años ha aumentado la fama de la cúrcuma entre los pacientes oncológicos. Muchos de ellos la consumen, algunos en suplementos y otras espolvoreada en cremas de verduras o en ensalada. 

Hay que tener en cuenta que existe cierta evidencia científica que ha demostrado que la cúrcuma interfiere con la quimioterapia. Por ello es mejor interrumpir su consumo durante este tipo de tratamiento.

La cúrcuma es un gran anti-inflamatorio que, además, nos ayuda a mejorar nuestro estado de ánimo. Serían sus dos cualidades principales.

Pero para que nuestro cuerpo la absorba debemos añadirle aceite de oliva y pimienta. Si no lo hacemos tal como entra la cúrcuma en nuestro organismo saldrá. Y no nos beneficiaremos de ninguna de sus propiedades.

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