Os comparto un precioso poema de Mario Benedetti en el que habla de la alegría. No es fácil ser feliz todo el rato. Y tampoco es sano. La tristeza también tiene su razón de ser. Igual que la euforia y la desazón. Pero cuando hacemos balance, este debería ser hacia la alegría. A mi me encanta este poema, ¿y a vosotros?

“Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias y las definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias y los graves diagnósticos
defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias
defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres
defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa
defender la alegría como un derecho
defenderla de Dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría”

Mario Benedetti

 

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