Me sorprendre muy gratamente una noticia que leo en prensa: según un estudio realizado por al Asociación Española Contra el Cáncer, y llevado a cabo por la consultora Deloitte, seis de cada diez pacientes pide a su oncólogo más información sobre terapias complementarias para mejorar su calidad de vida durante el cáncer.

El estudio también refleja que los pacientes demandan información sobre el post-cáncer ya que estos efectos secundarios, que duran más allá de la enfermedad, hacen que sigan sintiéndose enfermos.

Desde que fundé la Asociación de Oncología Integrativa hace más de 4 años hemos informado a miles de pacientes sobre qué terapias complementarias y otras medicinas con base científica mejoran la calidad de vida de los pacientes con cáncer. En estos cuatro años hemos notado un gran incremento de consultas tanto por parte de los pacientes y de sus cuidadores como por parte de los profesionales de salud.

Y en estos cuatro años también me he dado cuenta de que algo que parece sencillo, en realidad no lo es tanto. Cuándo empecé con este proyecto pensaba que para incorporar las terapias complementarias en los hospitales públicos bastaba con contratar a profesionales cualificados. Pero esto tiene dos grandes impedimentos:

  1. los hospitales públicos españoles no permiten contratar a profesionales de salud externos. Todas las tareas asistenciales deben realizarlas los médicos, enfermeras, nutricionistas, fisioterapeutas y psicólogos contratados a través del servicio nacional de salud.
  2. La formación en terapias complementarias no está reglada. Y esto significa que cada año salen al mercado laboral muchas personas que han terminado un curso de mayor o menor duración en un centro formativo y no todas ellas cuentan con la formación necesaria (por más que hayan hecho un curso) ni con la experiencia necesaria para tratar a pacientes oncológicos. Aprovecho la ocasión para pedir a nuestros gobernantes que las regulen por el bien de todos: pacientes, cuidadores y profesionales de la salud.

Debido a esto que os acabo de exponer, la incorporación de estas terapias en hospitales públicos será un proceso largo. Pero esto no debería eximir a los oncólogos y otros profesionales de la salud de la obligación de formarse sobre qué terapias complementarias y otras medicinas pueden mejorar la calidad de vida de los pacientes con cáncer.

Una buena fuente de información para todos ellos sería la web de la Asociación de Oncología Integrativa, una entidad totalmente libre de influencias ya que no hay ningún médico que la dirija con el objetivo de obtener pacientes para su clínica, ni ningún laboratorio farmacéutico que quiera incrementar ventas.

Nuestro principal objetivo es contribuir a mejorar la calidad de vida de los pacientes con cáncer. Y estamos aquí para satisfacer la necesidad que tienen ya el 60% de pacientes de nuestro país.

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