Recibo esta captura de pantalla a través de un mensaje privado de Facebook. La Asociación Española Contra el Cáncer publicó en su perfil de Instagram en la que se desvincula la influencia que tienen las emociones en nuestra salud.  Y lo justifican diciendo que no existe evidencia científica. La evidencia existe; que ellos no la conozcan es otra historia.

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El doctor Pere Gascón, gran oncólogo español de fama internacional, me contó una vez un estudio muy interesante realizado por el doctor Bern Siegel.

Este estudio lo realizaron con personas que. tenían a familiares terminales en la unidad de curas intensivas. Tenían la total certeza de que estas personas fallecerían en los próximos días. A sus familiares les inocularon los virus de la varicela, rubeola y sarampión. Si habían sufrido estas enfermedades su sistema inmune reaccionaría creando ronchas alrededor de los pinchazos, que era por donde habían entrado los virus.

Esta prueba no se puede realizar hasta pasados varios meses ya que si no la respuesta del sistema inmune sería muy virulenta.

Al cabo de pocos días fallecían los familiares. Y al cabo de dos semanas del deceso se pidió a todas las personas que volvieran al hospital para repetir las pruebas. En ningún caso hubo respuesta: ni una ron chita, ni una gran llaga, ni una reacción violenta. Nada.

El estrés que había producido la muerte de un ser querido desactivaba por completo el sistema inmunitario.

No hace falta que se muera un ser querido para que el sistema inmune se desactive. El estrés continuado por el trabajo, por un gran disgusto como puede ser un divorcio, un enfado con un hijo o un ser próximo también causa el mismo efecto.

Y con esta información en la mano, si tenemos en cuenta de que se ha demostrado científicamente que todos fabricamos células cancerígenas a diario y que además también se ha demostrado científicamente que nuestro sistema inmune es capaz de detectar estas células y eliminarlas, desvincular las emociones de la aparición y evolución del cáncer es algo imprudente.

No se trata de culpar a los pacientes por la enfermedad que sufren. No, no, no. Se trata de empoderarlos. De darles información que les permita entender porque está pasando lo que está pasando. Cómo revertir el proceso de la enfermedad y avanzar hacia el camino de la salud.  Sólo eso.

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