Si tenemos la mente ocupada en una actividad intensa, como por ejemplo estudiar, es probable que tengamos más hambre. ¿Te has dado cuenta de que a menudo buscas comida después de una actividad mental enfocada, como prepararnos para un examen o repasar hojas de cálculo?

Los investigadores especulan que los grandes episodios de pensamiento drenan la energía del cerebro, cuya capacidad de almacenar combustible es muy limitada. Por lo tanto, el cerebro, al sentir que pronto necesitará más calorías para seguir adelante, aparentemente estimula el hambre corporal, y aunque ha habido poco en el camino del movimiento físico o gasto calórico, comemos. Este proceso puede explicar en parte el aumento de peso tan comúnmente visto en los estudiantes universitarios.

Científicos de la Universidad de Alabama en Birmingham Han experimentado recientemente con rutinas de ejercicio físico para contrarrestar este hambre “post-estudio”. Y publicaron los resultados de su investigación, de la que se desprende que hacer ejercicio físico después de un esfuerzo mental ayuda a moderar el hambre.

Así pues, la próxima vez que tengas que mantener la atención en algo de forma intensa durante mucho rato, haz ejercicio al terminar. Y si haces pausas en medio, date un paseo o haz algunos ejercicios de estiramientos y abdominales o sentadillas para que tu cerebro entienda que no necesita pedirte que comas demasiado.

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