Hace ya más de un mes que el Instituto Catalán de Oncología y la Fundació Alícia publicaron un documento sobre la alimentación durante el cáncer.

En él afirman que estar bien nutrido es importantíssimo para luchar contra la enfermedad. Y en eso estoy totalmente de acuerdo. Pero hay algunos puntos en los que estoy totalmente en desacuerdo y son: 

  • Afirman que los pacientes oncológicos pueden tomar lácteos, pero no concretan si lácteos de vaca, cabra o oveja. Y que se deben tomar de dos a tres raciones al día ya que son ricos en nutrientes. No discutiré que son ricos en nutrientes ya que es cierto. Pero estos nutrientes que nos aportan los lácteos los podemos obtener de batidos verdes con alto contenido en proteínas. Aquí encontraréis un par de enlaces a artículos que escribí sobre cómo hacer batidos verdes. El problema de los lácteos es doble: por un lado nos acidifican, y nos conviene estar alcalinos. Y por otro lado la leche de vaca contiene una hormona, la IGF-1 que da la orden a nuestras células de crecer y multiplicarse a un ritmo mayor. Pensemos que la leche de vaca es un alimento pensado para que un ternero, que pesa unos 35 quilos al nacer, pase a pesar 225 quilos. Si le damos esa información a todas nuestras células, podéis imaginar qué puede pasar con los tumores.
  • Afirman que la carne roja no es problemático, y en este punto caen en un equívoco. Mencionan en su documento que “el grupo de trabajo de la IARC (Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer) ha concluido este mes de octubre, después de analizar 800 estudios epi- demiológicos, que existe una asociación entre un alto consumo de carne roja y procesada y el desarrollo de cáncer colorrectal Se han clasificado las carnes procesadas como carcinógeno para los seres humanos (grupo 1) y la carne roja como probable carcinógeno (grupo 2A)”. El año pasado la Organización Mundial de la Salud ya alertaba que un consumo elevado de carne roja y de carne procesada podría provocar cáncer. A pesar de esto en las conclusiones afirman que “no hay que eliminar la carne ni tampoco la carne roja de la alimentación, sino que esta puede formar parte de cualquier alimentación equilibrada“. Hay muchas fuentes de proteínas de calidad que no ponen en riesgo nuestra salud como los frutos secos, las legumbres, el aguacate, el mijo y la quinoa entre otros.
  • Afirman que comer azúcar no es peligroso, pero confunden el azúcar con la glucosa. Y no es lo mismo azúcar blanco que glucosa. El azúcar blanco es 100% glucosa. Pero la glucosa no está solamente en el azúcar: hay otros alimentos que nos aportan glucosa y además fibra, como puede ser el mijo, la quinoa, los boniatos, la remolacha, o los dátiles entre otros. Y sí, la glucosa es necesaria para el correcto funcionamiento de nuestro organismo, ya que una falta de glucosa podría ser mortal. Y un exceso también lo sería. De ahí la importancia de ingerir carbohidratos. Pero este “azúcar” – entre comillas ya que no es blanco – que necesitamos adquirir a través de la alimentación, es conveniente que también venga acompañado de fibra. Así la glucosa entra más lentamente en nuestro torrente sanguíneo y no tenemos picos de glucosa.
  • Afirman que no hay problema en consumir edulcorantes artificiales, pero lo cierto es que hay edulcorantes naturales – como la estevia, el azúcar integral de caña o el sirope de agave NO refinado – por lo que no hay necesidad de tomar edulcorantes artificiales. Además, debemos tener en cuenta que los edulcorantes artificiales acostumbran a estar en alimentos procesado que no nos aportan muchos nutrientes. Por ello es mejor consumir alimentos lo máximo de naturales posible.

La alimentación es uno de los pilares fundamentales en los que deben apoyarse los pacientes que sufren cáncer. Es más, es básica para mantener un estado saludable y prevenir enfermedades. Seguir una dieta equilibrada con alimentos que nos nutran y procuren por un correcto funcionamiento de nuestro organismo es básico.