…ayer celebramos el cumpleaños de mi madre. Hubiera cumplido 72. Pero falleció con 67.

El día 1 de septiembre era fiesta grande en nuestra familia. No sólo era el cumpleaños de mi madre si no que además era el aniversario de casados de mis padres.

Para ella el año empezaba el 1 de septiembre. Se acababan las vacaciones de verano, de acercaba el inicio de las clases y con el nuevo curso se hacía nuevos propósitos que la llevaran a conseguir nuevos retos.

Por la mañana nos levantábamos no muy pronto, comíamos chocolate caliente con croisants y íbamos a pasar el día a la playa. Mi madre siempre decía que en septiembre el mar parecía una piscina. Comíamos bocadillos y fruta bajo la sombrilla. A media tarde volvíamos a casa, nos arreglábamos y nos íbamos a cenar a su restaurante favorito. Fue allí donde, hace ya muchos años, me recomendó que pidiera higos con jamón de jabugo. Era uno de sus platos favoritos y , desde ese día, pasó a ser también uno de los míos.

Ayer cenamos higos con jamón de jabugo en su honor. Así la recordamos, o lo que es lo mismo: la volvimos a pasar por nuestro corazón.