Pues que estamos inflamados. Y el remedio, al final, va ser peor que la enfermedad.

Leo en El Periódico de Cataluña una noticia en la que explican que el consumo de fármacos con base opiácea en España se ha duplicado en siete años.

La doctora Laura Grau, psiquiatra especialista en Adicciones y Patologías Duales en el Hospital del Vall d’Hebrón, pide  a oncólogos, traumatólogos y cirujanos a través de este artículo que sean cautos a la hora de recetar estos fármacos contra el dolor con base opiácea a sus pacientes.

Y los que más cuidado deberían tener son los oncólogos, ya que se ha demostrado científicamente que la morfina (un fármaco contra el dolor con base opiácea) acelera la progresión del cáncer. Podréis consultar los estudios realizados en este enlace.

¿Hay alternativas a la morfina para tratar el dolor en pacientes oncológicos? Pues sí, las hay. Y varias.

  1. La acupuntura ha demostrado científicamente ser una buena herramienta para tratar el dolor en pacientes oncológicos.
  2. La meditación ayuda al paciente a estar más tranquilo y puede constituir una ayuda a disminuir la sensación de dolor, ya que incrementa la sensación de bienestar. Yo siempre digo que si te pillas el dedo con una puerta no te duele igual el día que te han echado del trabajo que el día que el chico que te gusta te invita a salir.
  3. La alimentación anti-inflamatoria ayudaría mucho a los pacientes oncológicos y no oncológicos también a disminuir y hasta llegar a eliminar el dolor. Cuándo hay mucho dolor se podrían apoyar en suplementos nutricionales específicos anti-inflamatorios como el Omega 3, la boswellia serrata, o la cúrcuma combinada con pimienta negra y aceite de oliva virgen extra siempre bajo prescripción médica.

Los fármacos contra el dolor sólo tratan el síntoma del problema, no tratan realmente la causa. Y la causa a tratar es la inflamación, ya que para que haya dolor tiene que haber inflamación. Con terapias no convencionales se trata la causa y el problema desaparece.

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