Decía Gandhi “Primero te ignoran, después se ríen de ti, luego te atacan, entonces ganas”.

Siempre le he admirado. Recuerdo la primera vez que oí hablar de él y su historia. Era bien niña. No tenía más de 10 años y me impresionó su temple y su perseverancia. 

Hace unos días me crucé con esta frase de Gandhi y me recordó el estado de la medicina integrativa en España.

Cuando empecé a tratarme con homeopatía y acupuntura para mitigar el dolor que me producía una lesión en la espalda de la que no me podían intervenir hasta que fuera más mayor, nadie perseguía a los doctores que ofrecían terapias complementarias a sus pacientes.

Luego, con los años, pasaron a reírse de estas terapias.

Recientemente, llevamos ya casi dos años, se ha puesto en marcha un plan de ataque sistemático y constante de las terapias complementarias. De una visión de la salud que contempla no sólo la medicina llamada convencional si no un abordaje natural de la salud. Es decir: lo que se ataca es todo aquello que nos permite mantenernos saludables. Ya he dicho anteriormente que el problema no son las terapias si no la falta de regulación del sector.

Y será cuándo se regule el sector que, como dijo Gandhi, ganaremos. Y no ganará sólo la clase médica que ya imparte estas terapias, ni los hospitales que reducirán sus costes. Ganaremos todos: todos los ciudadanos que recibiremos una atención centrada en nuestro bienestar, en mantenernos saludables y contar con calidad de vida.

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