Tienes un ángel. Ponle alas si quieres, pero hay un ser en otra dimensión que te cuida y guarda por tí.

Antiguamente les llamaban dioses. Cuándo se necesitaba lluvia se invocaba al Dios de la lluvia, ese ser que nos daría el agua que nos faltaba. Lo mismo se hacía con el Dios del fuego, la Diosa de la fertilidad, la Diosa de la salud, etcétera. 

Con la separación de poderes que siguió a la Revolución Francesa, la Iglesia fue perdiendo terreno. Y con ella la espiritualidad. Se nos olvidó que existen seres que nos cuidan, se dejaron a un lado algunos valores y ahora priman las prisas y el todo para hoy.

Por eso hoy quiero recordarte que tienes un ángel. Que hay alguien que te cuida y te guarda. Y cada vez que te pase algo que tu juzgues como negativo, piensa que es para bien. Que así viene así conviene. Repítelo como un mantra y sigue atento a las cosas buenas que ese acontecimiento supuestamente negativo traerá a tu vida. Gente maravillosa que conocerás, sitios que visitarás, experiencias que vivirás. Y da las gracias. Agradécele a tu ángel desde el corazón su protección y todo lo que aporta a tu vida.

 

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