Durante aquellos casi dos años de mi vida en los que estuve viajando y haciendo el hippie por Centro América conocí a un cocinero vegetariano holandés que llevaba tatuado en su antebrazo izquierdo la palabra “Momentum”. Me contó que le ayudaba a mantenerse siempre presente en el momento que estaba viviendo. Un recordatorio constante del “Be here now”. Claro que eso solo te sirve si vives en el Caribe y vistes camisetas de tirantes todo el año.

Esos dos años fueron muy intensos y fueron en los que estuve más presente viviendo el momento. Es relativamente sencillo vivir el momento presente cuándo no tienes preocupaciones. Por esa época yo tenía mis necesidades básicas cubiertas. Las únicas decisiones que debía tomar eran básicamente decidir si me quedaba otro día más en el sitio en el que estaba o si me iba a descubrir uno nuevo; si comía en un restaurante o me preparaba un bocadillo de frijol molido; si me bañaba en playa negra o en alguna de las otras playas; si tomaba el autobús o hacía auto-stop…

En medio de esa inmensa felicidad llegó un momento en el que sentí que debía volver a la casilla de salida para seguir viviendo el momento presente en la anodina monotonía del día a día en una ciudad occidental. Así que hice caso a mi instinto y regresé a lo que ahí llaman “Babylon”.

Y en esta vorágine occidental de ir de aquí para allá y de allá para acá, reconozco que no siempre es fácil mantenerse en el momento presente. Pero para que no te coma el estrés hay un pequeño truco que hoy quiero compartir contigo: desde hace varios años, siguiendo el consejo de mi buen amigo Xevi, procuro dedicar un rato cada día a hacer algo que me divierta: leer un libro, mirar una serie de televisión, cocinar una nueva receta, hablar con una amiga… Y en esos momentos de placer me centro totalmente en lo que estoy haciendo, dejando a un lado las preocupaciones: crear mis propios momentos de gustirrinín.

Curiosamente, hace unos meses la buena de Elena Bejarano me recomendó ponerme en las buenas manos de Quim Vicent en la Clínica Arvila Magna. Al acudir a la primera visita vi este cartel que aparece en la imagen: “La vida son momentos, disfrútalos con salud”. Me pareció una fantástica manera de resumir todo lo que es REALMENTE importante en la vida: estar conectado, vivir el presente, sentir, y gozar de buena salud para poder disfrutar de ellos.

Esto es lo que te deseo para 2018: que disfrutes de tus momentos con salud.

peupost