Albaricoque: el huevo de oro de la temporada contra el cáncer

Cuando llega mayo, ¡empieza la temporada de los albaricoques! Y por supuesto, también la de otras frutas de la misma familia como los melocotones, las ciruelas o las cerezas. Además de ser todas de la misma familia, tienen algo en común: todas contienen antioxidantes que nos ayudan a proteger el cuerpo de los radicales libres que pueden desencadenar un cáncer. Esta vez, nos vamos a centrar en las propiedades que tienen los albaricoques para nuestra salud.

¿Sabías qué los griegos en el año 60 A.C. llamaban a los albaricoques “los huevos dorados del sol”? Al parecer, eran unas frutas muy apreciadas, quizás por sus nutrientes.

Rico en vitamina A

Un albaricoque fresco contiene la mitad de la dosis diaria recomendada de vitamina A. Recordemos que la vitamina A es necesaria para la vista, los huesos, el cabello, la piel y nuestro sistema inmunitario, que tan importante es en estos momentos. Y no solo eso, también, ayuda a regenerar las mucosas digestivas y contiene antioxidantes importantes. Su color anaranjado ya nos indica que contiene betacaroteno, un pigmento que nos ayuda a prevenir el cáncer. De hecho, se ha hecho algún estudio en cáncer de colon in vitro, en el que se ha comprobado que podría tener un efecto antineoplásico; pero como siempre decimos, esto es algo que se tiene que seguir estudiando.

Por otro lado, los albaricoques también contienen flavonoides como la luteína o la zeaxatina, que son muy buenas para proteger la vista. Antioxidantes que, junto a la vitamina C que posee, ayudan a regular el ritmo cardiaco, la presión arterial y el colesterol.

Rico en nutrientes

Los albaricoques también contienen hierro, potasio, magnesio, vitamina B3. Son ricos en fibra, agua y bajo en hidratos de carbono. Por otro lado, contienen taninos, que les otorgan propiedades astringentes, antiinflamatorias y digestivas.

Ahora bien, si consumimos el albaricoque verde, puede resultar indigesto, es mejor comerlo en su punto.

Fruta desecada

Los albaricoques son una de esas frutas que se consumen también desecadas. Nos pueden servir en algún momento puntual para hacer alguna receta dulce; sin embargo, es importante saber que contienen mucha más azúcar que los albaricoques frescos, por lo que nos interesa consumirlos con moderación en esta forma.

Importante

Como sabéis, los albaricoques contienen una semilla grande en su interior. Esta especie de hueso ha sido el objeto de muchos rumores que prometían la cura del cáncer al consumirlo. Pero lo cierto es que este hueso contiene vitamina B17, que es tóxica para el cuerpo humano y cianuro, que en una dosis equivocada puede ser fatal. No os creáis todo lo que se cuenta por internet.

Podemos beneficiarnos de las propiedades del albaricoque, sin más, como la de cualquier otra fruta, de forma segura y tal como nace de la naturaleza.

 

Fuentes:

Mori S, Sawada T, Okada T, Ohsawa T, Adachi M, Keiichi K. New anti-proliferative agent, MK615, from Japanese apricot “Prunus mume” induces striking autophagy in colon cancer cells in vitro. World J Gastroenterol. 2007 Dec 28;13(48):6512-7. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18161921

El uso imprudente de la semilla de albaricoque: https://alimentossaludables.mercola.com/albaricoques.html[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Advertencia:

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