Cáncer de próstata: Omega 3 para frenar su crecimiento

La ingesta de ácidos grasos omega 3 puede reducir la inflamación, y a su vez, el desarrollo y la progresión del cáncer de próstata. Así concluye un estudio de la Universidad de San Francisco con el profesor John Witte a la cabeza.

Existen ciertos genes que desencadenan una sensibilidad extrema a la inflamación y estimulan la transformación de microtumores de lento crecimiento de la próstata en agresivos cánceres metastásicos. Estos genes lo que hacen es controlar la actividad de la enzima responsable de transformar los ácidos grasos omega 6, presentes en los alimentos, en factores de inflamación. Y ya sabemos que la inflamación y el cáncer van muy de la mano.

Un estudio descubre el potencial del pescado graso contra el cáncer

¿Qué descubrió el estudio de la Universidad de San Francisco? Que los hombres portadores de dichos genes que consumían pescado graso rico en omega 3 al menos dos veces por semana, mantenían sus genes peligrosos bajo control. Y no solo eso, también presentaban cinco veces menos de probabilidades de que sus cánceres se volviesen agresivos, frente al grupo de hombres que no comían absolutamente nada de pescado graso.

En este caso, este efecto potencial en lo que respecta a reducir la inflamación y el desarrollo de la enfermedad, puede ser modificado por la variación genética de la COX-2, una enzima clave en el metabolismo y la inflamación de los ácidos grasos. En otras palabras, la genética no es inmutable, tampoco en el cáncer de próstata.

Pescado graso para frenar el cáncer de próstata: recomendaciones

El pescado azul tiene mayor cantidad de grasas saludables que el pescado blanco. Su contenido en omega 3 no lo hace solo beneficioso para el cáncer, sino también para el colesterol, problemas cardiovasculares y para el sistema inmune en general.

Los pescados grasos más conocidos son el salmón, la sardina, la anchoa, la caballa, el arenque y el atún. Debido al nivel de metales pesados que pueden contener, los más saludables son la sardina, la anchoa y la caballa ya que al ser más pequeños contienen menos cantidad de metales pesados.

La genética no es todo en el cáncer de próstata

Todo esto respalda la idea de que la genética no lo es todo. Al parecer, un estilo de vida saludable puede modificar los efectos de la propia genética. 

O, dicho de otro modo, puede que estos genes que hacen que tengamos más probabilidad de padecer determinados tipos de cáncer no sean tan dañinos si no se ven estimulados por malos hábitos de salud y exposición a carcinógenos: tabaco, alcohol, falta de ejercicio, sedentarismo, alimentación occidental llena de procesados, etc.

 

Vincent Fradet, Iona Cheng, Graham Casey y John S. Witte. Dietary Omega-3 Fatty Acids, COX-2 Genetic Variation, and Aggressive Prostate Cancer Risk. Clin Cancer Res. Author manuscript; available in PMC 2010 Apr 1. Published in final edited form as: Clin Cancer Res. 2009 Apr 1; 15(7): 2559–2566. Published online 2009 Mar 24. doi: 10.1158/1078-0432.CCR-08-2503 

Dr. David Servan-Schreiber. Anticáncer: Una nueva forma de vida.

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