MAMÁ

  • por

Hoy hace nueve años que falleció mi madre a causa de un tumor cerebral.

Su enfermedad cambió mi vida.

Esos cambios no solo fueron durante los cinco meses que vivió desde el diagnóstico hasta su muerte, si no que han impactado en la forma que tenía que vivir.

Ahora sigo una alimentación más saludable, libre de productos procesados y alimentos pro-inflamatorios.

También tengo más consciencia de los tóxicos ambientales y los he reducido al máximo.

Hago ejercicio físico varias veces por semana.

Medito a diario.

Dejé mi trabajo en una multinacional y me especialicé en oncología integrativa.

Y por último, pero no menos importante, abrazo la vida, la celebro. Cuando me meto en un túnel negro que parece no tener fin, no desespero. Me doy mi tiempo, hago más ejercicio físico, bebo más agua y estoy atenta a los aprendizajes que aquel momento trae consigo.

Mi madre siempre decía que cuando se cierra una puerta se abre una ventana.

Cuando ella cerró la puerta de su vida, a mi se me abrió un ventanal.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *