¿Miedo a que el cáncer vuelva? Las terapias cuerpo-mente ofrecen esperanza

Cuando aparece el diagnóstico del cáncer, los pacientes se enfrentan al miedo y la incertidumbre. Luego le siguen los tratamientos contra el cáncer con el objetivo de lograr la curación. Sin embargo, esto parece no acabar aquí, ya que las investigaciones muestran que existe el miedo a que el cáncer vuelva. Este miedo a la recurrencia del cáncer interfiere en el bienestar emocional y físico de la persona. ¿Qué puede ayudarles? Según las investigaciones, las terapias cuerpo-mente pueden ser útiles para recuperar el control.

¿Qué pasa cuando acaba el tratamiento?

Cuando finalizan los tratamientos, los supervivientes de  cáncer se enfrentan a un nuevo desafío: el miedo y la angustia persistentes con respecto a su salud y su futuro. De hecho, en muchos sobrevivientes las preocupaciones persisten, a menudo, en niveles iguales a los experimentados en el primer momento del diagnóstico. Del 30% al 70% de los supervivientes reportan niveles de moderados a altos respecto al temor a la recurrencia del cáncer.

¿Qué preocupaciones pueden surgir después del tratamiento?

Después del tratamiento del cáncer, las personas deben someterse a exámenes continuos. Además, los tratamientos convencionales producen efectos secundarios, que también se derivan de la propia enfermedad, y que pueden tener consecuencias a largo plazo. También se pueden producir cambios en los roles sociales. Todo esto, hace que el temor a que el cáncer regrese sea complejo.

¿Qué provoca el miedo a una recidiva?

En referencia al entorno social, pueden desencadenarlo las citas de seguimiento, las campañas de salud pública o posibles nuevos diagnósticos de familiares y amigos. También, los síntomas físicos como el dolor o la fatiga, debido a los tratamientos contra el cáncer, o incluso el envejecimiento, pueden desencadenar la preocupación de que el cáncer haya recurrido.

¿Cómo responden los supervivientes a estos temores?

Depende mucho de la persona. Hay personas que buscan seguridad y para ello, intentan tener visitas adicionales con sus oncólogos, solicitan más pruebas o se autoexaminan constantemente en busca de algún signo de recidiva en el cuerpo. Otras personas hacen todo lo contrario y evitan todo lo posible o retrasan los controles de seguimiento y se esconden en patrones de conducta sedentaria y aislamiento social.

¿Cómo pueden ayudar las técnicas cuerpo-mente en todo esto?

Las habilidades cognitivas de comportamiento, así como la meditación, como técnica de atención plena, y el yoga, pueden ayudar a los supervivientes de cáncer a tomar el control de sus miedos persistentes a una posible recidiva.

De hecho, una revisión sistemática y un metanálisis de 19 ensayos controlados aleatorios mostraron que las técnicas cuerpo-mente tenían efectos a corto y medio plazo para aliviar este temor a la recurrencia del cáncer.

Concretamente, las herramientas o técnicas que se consideran más rigurosamente probadas son:

  • Habilidades cognitivas de comportamiento: separar el “tiempo de preocupación” y aprender a reconocer y replantear los temores.
  • Técnicas de meditación, como la meditación sentada, el yoga o el Tai Chi.
  • Técnicas de relajación como la respiración profunda y las imágenes guiadas.
  • Terapias de arte expresivo, como el baile.

Estas terapias mostraron que sus beneficios duraron hasta dos años después del momento de evaluación de referencia.

En la revisión se enfatizaron sobre algunos temas comunes que aparecieron en muchos de los ensayos, como el sentimiento de amenaza ante algún cambio en el cuerpo. De hecho, las investigaciones sugieren que síntomas físicos como el dolor, la fatiga y los síntomas gastrointestinales pueden provocar miedo en los supervivientes de cáncer, y con ello, aumentar el estrés y agravar los síntomas físicos.

Asimismo, se destacaron los beneficios de enfocarse en el momento presente para los sobrevivientes de cáncer. Con técnicas cuerpo-mente como las comentadas anteriormente, estas personas pueden aprender a dejar de lado los pensamientos y juicios, a tolerar la incertidumbre y desarrollar una apreciación por la impermanencia, en particular, con respecto a los síntomas físicos. En otras palabras, a entender que todo está en constante cambio y cómo se pueden relacionar con el cambio. También, a evitar conductas de búsqueda de confianza y de evitación.

 

Artículo adaptado de Daniel L. Hall, PhDFear of cancer recurrence: Mind-body tools offer hope. Harvard Medical School.

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